Pues sí, hoy hablaré de mi hermana pequeña. Aveces, la gente cree que los hermanos pequeños te hacen la vida imposible, no te dejan estar tranquilo, te molestan... en realidad, por una parte, sí, tienen razón, porque al menos yo, tengo que sufrír que mi hermana me despierte cada mañana con la música de Patito Feo, Hannah Montana o HSM, que entre cada 5 minutos en mi habitación a decirme cualquier tontería, tontería para mi. Porque para ella, no lo es, para ella haber terminado su puzzle de las super nenas, es lo más importante del día. Y me lo hace ver, me hace ver que después de tanto esfuerzo, ha conseguido terminar el puzzle, por muy pequeño que sea, lo ha terminado, y eso se convierte en un logro más para ella. Pero, por otra parte, tener un hermana pequeña(en mi caso) es algo muy especial, porque aveces, te hace sentir importante, te presenta a sus amigas como el mejor hermano del mundo, el que la defiende si hace falta, el más guapo de todos, el más fuerte... Y eso, hace sentir que me quiere, aunque discutamos miles de veces al día, nos cabreemos, me quiere. Y yo la quiero a ella, porque es mi hermana, y eso nunca cambiara. Que, si le pasa algo a mi hermana, yo me muero, y las personas que me conocen, lo saben bien...
Mi hermana, me castiga. Sí, me castiga porque digo pabrotas. Os parecerá una tontería, pero sí, me castiga sin postre o cara la pared, por decir una palabra mal dicha. Porque es que mi hermana, tiene mucha más "cabeza" que muchos de nosotros con su edad, con 8 años. Es una niña muy atenta a todo, a todos los detalles, se le quedan las cosas en la cabeza de una forma increíble. Muchas veces, leemos un libro juntos. Y cuando terminamos, siempre me da un beso o un abrazo. Y eso, es lo que me hace sonreír día tras día... que venga y así sin más te de un abrazo o te diga que eres el mejor. Por todo eso, y más, quiero a mi hermana.
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